lunes, 21 de mayo de 2012

El pensamiento unificado. El principio.


Siguiendo la línea de la primera entrada, reflexionemos ahora sobre cuál ha de ser el pensamiento imperante en la sociedad para que se produzca un cambio de paradigma. Básicamente, sería necesario un cambio de mentalidad por parte de todo ser humano. Conseguir que, sin importar qué raza seas, cuál religión sigas, o en qué fronteras vivas, todos entendamos que somos parte de algo mayor, y que tenemos que estar unidos por ello. Por ello me gustaría aventurarme hacia la posibilidad de abrir los ojos al menos a aquellos que lean este blog, y puedan entender cómo se ha de pensar y de vivir para estar en consonancia con nuestro planeta.

Los seres humanos no somos entes independientes, sino parte de la Tierra. Existe un problema generalizado en la mayoría de las culturas, y es ese punto de vista egocéntrico, en dónde nos analizamos a nosotros mismos como entes diferentes. Los seres humanos nos encontramos también dentro del gigantesco ecosistema que es el planeta Tierra, y somos parte de ella. No una parte independiente, somos una parte más de la Tierra.



Si establecemos el supuesto de que la Tierra es un ente vivo en sí, que posee conciencia, al igual que nosotros, todo se podría entender de otra manera. Primero he de explicar la posibilidad de que la Tierra tiene conciencia, para que el lector no se atasque en este punto. Intenta imaginar cómo, un perro, un gato o cualquier animal que no sea un ser humano, pueda darse cuenta de que nosotros los humanos tenemos conciencia. Básicamente es imposible, porque es algo que se encuentra en nuestro interior. Se podría pensar que el hecho de comunicarnos, o el escribir, pudiera demostrar que tenemos conciencia. Pero para que el hecho de comunicarse, tanto verbalmente como de manera escrita, pueda tener un sentido, se necesita a otra persona de nuestra misma especie que entienda nuestra manera de expresarnos. O sea, que un animal nunca podrá llegar a saber que poseemos conciencia. Por lo tanto, nosotros los humanos no podemos saber (al menos de momento) si la Tierra tiene conciencia en sí misma.

Imaginemos ahora que sí que la posee. Que conoce lo que ocurre en ella, y se encuentra aprendiendo y conociéndose a sí misma, siempre mediante casos de prueba y error. Que ha ido acumulando toda la información de lo que ha ido sucediendo. Por ello cuando apareció en ella la primera célula, fue aprendiendo y viendo cómo ella misma crecía y vivía cosas mediante la evolución de esa primera célula hasta seres mucho más complejos, capaces de vivir muchas más cosas. Este punto de esta teoría sería el mismo que la que en su momento explicó Charles Darwin en su teoría de la evolución, pero que en vez de ser el azar el motor de dicha evolución, es el propio ente que tiene conciencia y que se encuentra evolucionando. La Tierra.



Dentro del fenómeno evolutivo llegan los seres humanos. Sub-entes dentro del ente mismo que tiene muchas funcionalidades iguales al ente superior de quien es parte. Esto hace que el fenómeno de conocerse a sí mismo y de todas las posibilidades a los que puede llegar la Tierra se consigan en mucho menos tiempo. Porque los seres humanos somos técnicos, y tenemos la capacidad de modificarnos (uso la primera persona del plural para entender que el ser humano no es independiente de la Tierra, sino que es ella misma con una capacidad mayor de aprendizaje, punto al que ha llegado la Tierra mediante su propia evolución, por lo que al modificar lo que nosotros denominamos entorno, estamos modificándonos y conociéndonos). El ser humano es el propio proceso de evolución en sí mismo. Lo único que nos falta para que todos vayamos hacia un mismo objetivo, es considerarnos a todos y a todo como uno mismo, y a partir de ahí nuestra evolución como planeta cogería un nivel muy difícil de imaginar.


Probablemente el lector haya llegado a la conclusión de que si la Tierra en sí tiene conciencia, ¿cómo puede ella misma actuar mediante nosotros por el camino que cree más correcto? Y es que antes de llegar el ser humano su evolución la marcaba ella misma, con cientos de años para realizar mínima mejora, sin embargo ahora todo es mucho más rápido, punto muy positivo, pero aun así ella es quien sigue eligiendo su camino. Y lo hace mediante el karma. Si una parte consciente de la Tierra, o sea, un ser humano, no actúa en beneficio de la Tierra (no entendamos la Tierra como árboles y animales y ya está, hay que recordar que nosotros los humanos somos parte de la Tierra y de la más importante, por lo que al decir la anterior frase también me refiero a “si un ser humano no actúa bien frente a otro ser humano”) pues se le “castigará” para que no siga actuando de dicha manera. No es un castigo en sí, es un “desbarajuste de planes”, ya que el plan de dicho sub-ente no va en consonancia con el plan global y único. Y ahora viene lo realmente bueno, y es que si uno actúa en consonancia con la Tierra, todo lo tendrá mucho más fácil y sencillo para conseguirlo, ya que la Tierra en sí quiere que lo consigas. Nosotros a esto lo llamamos suerte o mala suerte, cuando realmente es elección por parte de la Tierra.


Esta idea de que somos la Tierra en sí misma, que no somos independientes para nada, si la entendiéramos de verdad, no tendríamos los problemas del calentamiento global, o las guerras en sí, porque aparte de ver en el prójimo que es uno en mismo en esencia, también entenderíamos de que no morimos al acabarse nuestro cuerpo, sino que si alguna vez morimos será cuando la Tierra muera, que es quienes somos en realidad, por lo que actuaciones con un punto de mira mayor que el del tiempo de vida de uno, o el de sus descendientes, estarían al orden del día.
Por lo tanto, si comienzan a haber una serie inmensa de desastres naturales que hacen que millones de seres humanos pierdan su vida, será únicamente para estabilizarse a sí misma, ya que nosotros la hemos desestabilizado al vivir en la ignorancia del Yo como ser humano y ente separado del mundo, y no en la verdad de Yo como parte de la Tierra.
Tras leer esto, si el lector se encuentra ilusionado con esta idea, pero no ve la manera de que se pueda hacerla entender al mundo entero, le haré ponerse en una situación, y es que se imagine muchos desastres naturales, donde millones de personas mueren, por lo tanto el problema de la superpoblación, y por lo tanto, la dificultad de su organización lo arreglaría el propio planeta. Tras ello, surge esta idea con gran ímpetu. Ahí sí tendría fuerza. Se conseguiría ver a la Tierra como los dioses de cualquier religión, pero teniendo sentido a quién adorar. Y esta vez la mítica frase de que “Dios está en todas partes” tendría toda la razón del mundo. Para conseguir una nueva forma de actuar se necesita de una nueva visión, y ¿por qué no ésta?


1 comentario:

  1. ¡Hola!
    Este post es acertado y desde mis casi 51 años de vida en este planeta, te diría que has dado en la diana. Como dirían ciertos amigos: "Mitakouyasin". Esta palabra resume todo tu post.
    Sigue así ;)
    Bss from Gran Canaria.

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